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Nesquik recula en su Nutriscore: Misma receta, ahora no es saludable

¿Puede un producto con un 75% de azúcar conseguir una calificación de "notable" en el Nutriscore? Sí. Y Nesquik lo demostró durante años. Te explicamos exactamente cómo, por qué ahora ha cambiado, y lo que esto revela sobre un sistema que millones de personas usan para decidir qué comen.


El titular que nadie esperaba: mismo producto, puntuación diferente

Hace unos días saltó la noticia: Nesquik ha modificado su Nutriscore, pasando de una B (notable) a una D (casi suspenso). Lo publicaron El Periódico, El País y varios medios especializados en nutrición y consumo.

Lo llamativo no es el cambio en sí. Lo llamativo es que la fórmula del producto no ha cambiado. Los mismos ingredientes, las mismas proporciones, el mismo cacao en polvo de siempre. Y sin embargo, la letra en el envase ha pasado de ser verde-amarilla a ser naranja oscuro.

¿Cómo es eso posible? ¿Qué ha cambiado entonces?

La respuesta está en cómo se calcula el Nutriscore, y lo que descubrirás a continuación debería hacerte replantearte la forma en que lees las etiquetas de todo lo que compras.


Qué es el Nutriscore y cómo nació

El Nutriscore es un sistema de etiquetado nutricional de origen francés, desarrollado por el equipo del epidemiólogo Serge Hercberg en 2017. Su objetivo era facilitar la comparación entre productos en el punto de venta, ofreciendo una calificación visual rápida: una letra de la A (mejor) a la E (peor), acompañada de un código de colores que va del verde al rojo.

Países como Francia, España, Alemania, Bélgica y los Países Bajos lo han adoptado, aunque de forma voluntaria. Las marcas pueden elegir si lo muestran en sus envases o no, y eso ya es un primer problema que abordaremos más adelante.

El algoritmo que hay detrás tiene en cuenta, para cada 100 gramos de producto, una serie de elementos negativos (calorías, azúcares, grasas saturadas, sodio) y elementos positivos (proteínas, fibra, proporción de frutas, verduras y frutos secos). La puntuación final determina la letra.

Hasta aquí, el planteamiento parece razonable. El problema está en los detalles.


El truco del producto diluido: cómo Nesquik conseguía una B con un 75% de azúcar

Aquí está el nudo del asunto, y es donde FITstore lleva años poniendo el foco.

Cuando Nesquik calculaba su Nutriscore, no lo hacía sobre el polvo puro, que es el producto tal y como se vende. Lo calculaba sobre el producto preparado: es decir, los 13,5 gramos de polvo disueltos en 200 ml de leche semidesnatada, tal y como indica la dosis recomendada.

¿Qué ocurre cuando diluyes 13,5 g de cacao en polvo —con toda su carga de azúcar— en 200 ml de leche? Los valores nutricionales por cada 100 ml de la mezcla resultante se reducen drásticamente. El azúcar se "dispersa" en el volumen total de la bebida, y el algoritmo del Nutriscore lo lee como un producto mucho menos azucarado de lo que realmente es el ingrediente que estás comprando.

El resultado: una B. Un notable. Una etiqueta verde-amarilla que transmite la idea de que es un producto razonablemente saludable.

Sigamos con la lógica hasta el absurdo: si diluyeras ese mismo polvo en una cantidad mayor de agua, el Nutriscore sería todavía más bajo. Teóricamente, podrías llegar a una A. El polvo no habría cambiado. Solo el líquido en el que lo mezclas.

Esto no es un error del sistema. Es una consecuencia directa de cómo las marcas tienen libertad para definir la "forma de consumo" sobre la que calculan la puntuación.


Por qué Nestlé ha cambiado ahora a una D

En 2022 y 2023, el algoritmo del Nutriscore fue revisado y actualizado (se conoce como Nutriscore v2). Entre los cambios más importantes estaba precisamente cerrar este tipo de lagunas: a partir de entonces, los productos en polvo que se consumen disueltos en un líquido deben calcular su Nutriscore sobre el polvo solo, no sobre la bebida preparada.

El resultado es inevitable: cuando Nesquik aplica el nuevo cálculo sobre los 100 gramos de polvo real, el alto contenido en azúcar de ese polvo queda al descubierto. Y el algoritmo lo penaliza con una D.

Lo que hay que entender bien aquí es lo siguiente: Nesquik no ha empeorado. Nesquik es exactamente igual que antes. Lo que ha cambiado es que ahora el Nutriscore refleja mejor la realidad del producto que estás comprando, en lugar de la realidad de la taza que te preparas siguiendo su dosis recomendada.

Esto, que debería ser una buena noticia, también levanta una pregunta incómoda: ¿cuántos otros productos en el mercado siguen usando versiones del sistema que favorecen su puntuación? ¿Cuántos hay con una A o una B que no la merecerían si el cálculo fuera más estricto?


El problema más amplio: el Nutriscore se puede "hackear"

El caso Nesquik es el más llamativo por lo evidente que resulta la manipulación, pero no es el único mecanismo que las marcas utilizan para mejorar su Nutriscore sin mejorar su producto.

Adición de fibra artificial. El algoritmo premia la fibra. Añadir fibra extraída industrialmente (como la inulina o la fibra de guisante) a un producto ultraprocesado mejora su puntuación, aunque desde el punto de vista de la salud el producto siga siendo problemático.

Adición de proteínas. El sistema también valora las proteínas. Algunas marcas añaden proteína de suero o de guisante en pequeñas cantidades para mejorar su letra, sin que eso cambie significativamente el perfil nutricional del producto.

Reducción artificial de grasa saturada. Reemplazar parcialmente las grasas saturadas por aceites vegetales (aunque sean de palma o de coco, que tienen sus propios problemas) puede mejorar la puntuación.

Comparación entre categorías distintas. El Nutriscore compara dentro de categorías similares, pero no siempre de forma perfecta. Un queso muy graso puede obtener una C por ser "razonablemente bueno dentro de los quesos", mientras que una manzana sería una A. Compararlos directamente usando el Nutriscore no tiene sentido, pero es algo que el consumidor hace intuitivamente al ver las letras en el lineal.


Las apps de escaneo de alimentos: tampoco son la solución

Puede que en este punto pienses: "Bueno, yo uso una app para escanear los productos. Eso me da más información." Y es una reacción lógica. Pero hay un problema importante.

La inmensa mayoría de las aplicaciones de análisis nutricional —Open Food Facts, Yuka, MyFitnessPal y similares— utilizan el Nutriscore como una de sus variables principales, cuando no la principal. Esto significa que heredan exactamente los mismos defectos del sistema.

Un producto que consiguió una B manipulando el método de cálculo aparecerá como "bueno" en la app con la misma B. Y tú, confiando en la tecnología, habrás tomado la misma decisión equivocada.

Esto no quiere decir que las apps sean inútiles. Pueden ser una herramienta de consulta rápida. Pero no deben sustituir a la lectura directa de la etiqueta.


Entonces, ¿qué sí debemos mirar?

La buena noticia es que toda la información que necesitas ya está en el envase. No necesitas ningún sistema externo para tomar mejores decisiones. Solo necesitas saber dónde mirar y qué significa lo que lees.

1. La lista de ingredientes. Los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor cantidad. Si el azúcar (o alguno de sus sinónimos: dextrosa, jarabe de glucosa, maltosa, fructosa, sacarosa, miel, melaza…) aparece entre los tres primeros, el producto tiene una carga alta de azúcar independientemente de lo que diga el Nutriscore.

2. El azúcar por 100 gramos. En la tabla nutricional, busca la fila de "de los cuales azúcares". Si supera los 10-12 gramos por cada 100 g, empieza a plantearte si ese producto tiene cabida en tu dieta habitual. Si supera los 20 g, ya estamos hablando de algo que se acerca al terreno de los dulces.

3. Las grasas: no todas son iguales. Fíjate en el tipo de grasa, no solo en la cantidad. Las grasas saturadas de origen animal (mantequilla, nata) se comportan de forma diferente en el organismo que el aceite de palma o las grasas trans. El Nutriscore no distingue bien entre ellas.

4. El número de ingredientes. No es una regla exacta, pero como orientación: cuanto más larga sea la lista de ingredientes, más procesado está el producto. Un producto con 4 o 5 ingredientes reconocibles es, en general, preferible a uno con 20 ingredientes, varios de ellos con nombres que no entiendes.

5. Ignora las promesas del frontal del envase. "Sin azúcares añadidos", "0% grasa", "fuente de proteínas", "light"... Estos claims están regulados, sí, pero se pueden usar de formas que inducen a error. El "0% azúcar" no significa que el producto no tenga edulcorantes. El "fuente de proteínas" puede corresponder a apenas 3 o 4 gramos por ración.


La filosofía detrás de todo esto

En FITstore llevamos años diciendo lo mismo: la mejor herramienta para comer bien es el conocimiento. No una app. No un semáforo. No un logo en el envase.

El caso Nesquik no es un escándalo excepcional. Es un ejemplo clarísimo de algo que ocurre de forma más discreta en muchos otros productos del supermercado. Las marcas tienen equipos enteros dedicados a optimizar sus puntuaciones en los sistemas de etiquetado, sin necesariamente mejorar la calidad real de lo que venden.

Eso no es ilegal. Es simplemente la lógica de un mercado donde la percepción de salud vende tanto o más que la salud real.

Por eso creemos que divulgar este tipo de información —sin alarmar, sin extremismos, con datos— es parte de lo que tiene que hacer una tienda de nutrición responsable. Porque si tú entiendes cómo funciona el sistema, nadie puede engañarte con él.


En resumen

  • Nesquik ha pasado de Nutriscore B a D sin cambiar su fórmula.
  • Antes calculaba su puntuación sobre el producto diluido con leche, lo que reducía artificialmente los valores de azúcar.
  • El nuevo algoritmo Nutriscore v2 cierra esta laguna y obliga a calcular sobre el producto seco.
  • El Nutriscore tiene limitaciones estructurales que permiten a las marcas optimizar su puntuación sin mejorar su producto.
  • Las apps de escaneo no resuelven el problema porque se basan en el mismo sistema.
  • Aprender a leer la etiqueta directamente —ingredientes, azúcar por 100 g, tipo de grasas— es la alternativa más fiable.

En FITstore encontrarás productos cuya calidad no depende de ningún semáforo. Descúbrelos en fitstore.es.

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